EMDR o reprocesamiento y desensibilización a través de los movimientos oculares (Eye Movement Desensitisation and Reprcessing), es una terapia que emplea la estimulación bilateral a través de movimientos oculares, sonidos o toques en el dorso de ambas manos, para ayudar al cerebro a procesar experiencias que la persona ha vivido de una manera traumática.

En nuestro día a día, vamos viviendo experiencias que nuestro cerebro integra y procesa sin mayor dificultad. Pero cuando una situación difícil, sobrepasa nuestras capacidades para asilimarla, nuestro cerebro se bloquea y no logra integrarla. Estas situaciones difíciles pueden ser por ejemplo, un accidente de coche, una agresión sexual, un atraco. Pero también puede tratarse de situaciones más habituales cómo una infidelidad, una separación, pérdida del puesto de trabajo, la pérdida de un amigo o simplemente un cúmulo de situaciones estresantes, en las que la persona se ha sentido que su capacidad de asimilación ha sido superada.

Podemos reaccionar de dos maneras: Unas personas reaccionan evitando pensar en el acontecimiento o acontecimientos traumáticos. Otras personas pueden volver a experimentarlo en forma de ansiedad, pesadillas, imágenes intrusivas o emociones muy intensas que les impiden llevar una vida normal. En todo caso, la exposición a cualquier estímulo que se parezca  lo más mínimo a la situación traumática, nos puede hacer reaccionar emocionalmente de manera desproporcionada a la situación real. Estas respuestas desproporcionadas escapan de nuestro control, lo que a su vez  causa mayor malestar, ya que ni nosotros mismo entendemos el por qué de nuestra desproporcionada reacción emocional. En muchas ocasiones nos sentimos culpables. Y lo peor es que podemos reaccionar así  incluso años después de haber sucedido la situación traumática, si ésta no ha sido superada.

La eficacia de esta técnica, viene derivada de que se trata de un abordaje terapéutico centrado en el paciente. Permite que el terapeuta estimule los mecanismos de curación inherentes al propio sujeto, poniendo en marcha un sistema de procesamiento de la información del cerebro. Además, tiene en cuenta los componentes fisiológicos de las propias dificultades emocionales, enfocándose directamente en las sensaciones físicas, en las creencias negativas y en los estados emocionales que están perturbando al paciente.

El EMDR es utilizado principalmente para el Trastorno de estrés postraumático, pero también puede ser utilizado, para tratamiento de dificultades emocionales difíciles en la vida de las personas, desde fobias, ataques de pánico, duelos, aliviar la angustia y/o fobia a hablar en público.

Al utilizar la estimulación bilateral, el EMDR estimula la conexión de ambos hemisferios cerebrales, facilitando la integración de las experiencias traumáticas. Durante la sesión, la persona va notando como el recuerdo pierde intensidad emocional.  En algunas ocasiones pueden ser necesarias varias sesiones para que el recuerdo pierda toda su carga emocional. Cada caso y cada persona tienen su propio ritmo.

Para saber más podéis pinchar en este enlace de IDAE (Instituto para el Desarrollo y la Aplicación de EMDR)