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Terapias no farmacológicas para la enfermedad de Alzheimer

Las enfermedades degenerativas cerebrales afectan a las capacidades mentales, alterando progresivamente todo el conjunto de funciones necesarios para desarrollar una vida adaptada e independiente.

Las terapias no farmacológicas son intervenciones de agentes no químicos que pretenden aliviar los síntomas mejorando la calidad de vida de los enfermos y de sus familias. Comienzan a aplicarse en la enfermedad de Alzheimer y en otras demencias en un intento de paliar estos procesos a falta de tratamientos farmacológicos eficaces.

En la actualidad, son cada vez más los profesionales que se decantan por un tratamiento combinado, es decir, medicación más terapias no farmacológicas. Una de las más extendidas es la estimulación cognitiva que agrupa a un conjunto de intervenciones que actuando a través de la percepción sensorial y las funciones intelectuales, tratan de atenuar el impacto personal y social de la enfermedad. La estimlación cognitiva tiene su base científica en los conocimientos que aportan la neuropsicología y la psicología cognitiva y está dirigida a mantener o mejorar las capacidades como percepción, atención, razonamiento, abstracción, memoria, lenguaje, orientación y praxias, mediante una serie de actividades concretas dirigidas a mejorar el funcionamiento cognitivo general.

El deterioro en estas enfermedades, es diferente para cada persona. En algunas pueden predominar trastornos del lenguaje, mientras que en otras pueden predominar los trastornos de manipulación de los objetos o la visión. Es por ello necesario que las intervenciones con estimulación cognitiva, se hagan después de haber realizado una detallada evaluación neuropsicológica del funcionamiento de la persona para poder diseñar un tratamiento individualizado. Así mismo, es importante trabajar sobre las cualidades residuales, es decir, las que todavía se conservan y no las que ya ha perdido para poder evitar la frustración del enfermo. Todo esto contribuirá a una mejora global de la conducta y el estado de ánimo, como consecuencia de que la persona se sentirá más eficaz mejorando también su autoestima.

 

Pilar Hernández Sánchez

Psicóloga Clínica

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