El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede desarrollarse después de experimentar o presenciar un evento traumático. Aunque se ha venido asociando a situaciones extremas como catástrofes naturales, guerras, accidentes, atracos, etc., también puede ocurre a partir de traumas menos visibles y mucho más frecuentes como la violencia doméstica, el abuso emocional, la negligencia el la infancia o la pérdida repentina de un ser querido.

El TEPT afecta al modo en el que se procesan los recuerdos, generando una constante sensación de peligro incluso cuando ya no existe una amenaza real. Esto provoca un fuerte impacto en la calidad de vida, las relaciones personales y en el bienestar emocional de la persona incluso muchos años después de ocurrida la situación traumática.

Síntomas principales del TEPT:

1.- Reexperimentación:

  • Pesadillas o recuerdos intrusivos.
  • Flashbacks: Sentir como si el suceso estuviera ocurriendo de nuevo.
  • Malestar intenso ante los disparadores o situaciones que nos recuerdan la situación traumática.

2.- Evitación:

  • Rechazo a hablar o pensar sobre el evento traumático.
  • Evitar lugares, personas o situaciones que lo recuerden.
  • Desconexión emocional o sensación de vacío.

3.- Síntomas emocionales:

  • Culpa, vergüenza o baja autoestima.
  • Dificultad para sentir emociones positivas.

4.- Síntomas cognitivos:

  • Pensamientos distorsionados sobre uno mismo, los demás o el mundo. (P.e. “No puedo confiar en nadie”, “nunca estaré seguro”)

5.- Hiperactivación (hipervigilancia):

  • Estado de alerta constante.
  • Problemas de sueño.
  • Irritabilidad, estallidos de ira o dificultad para concentrarse.

 

El impacto del trauma en el cerebro:

Normalmente, los recuerdos de las experiencias se almacenan de manera organizada en la memoria, pero en el trauma, esta integración se interrumpe. El sistema nervioso queda bloqueado, como si el evento traumático estuviera ocurriendo en el presente.

Esto explica que las personas con TEPT puedan tener una respuesta intensa ante un sonido, olor o imagen que les recuerdan al trauma. El cerebro emocional (amígdala) sigue activado, mientras que la parte racional (corteza prefrontal) no logra calmar la respuesta.

¿Cómo tratar el trastorno de estrés postraumático?

La base del EMDR es ayudar al cerebro a procesar recuerdos traumáticos bloqueados, deduciendo la intensidad emocional asociada a ellos. Esto se logra mediante estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos alternados o taping en ambas manos), lo cual facilita que la información traumática se integre de forma adaptativa.

La terapia EMDR está reconocida por la OMS y otras entidades internacionales como uno de los tratamientos más eficaces para el Trastorno de Estrés Postraumático.

Buscar ayuda profesional especializada en EMDR es el primer paso para la recuperación y el bienestar.