Resolver conflictos de modo constructivo: Yo gano, tu ganas.

En nuestra vida diaria, surgen a menudo situaciones de conflicto en las que cada una de las personas implicadas tiene intereses u opiniones opuestas. Estas situaciones pueden surgir no sólo con personas desconocidas, sino que la mayor parte de las veces ocurre entre personas de nuestro entorno más cercano, como familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos.

Estos pequeños o grandes conflictos son normales, ya que cada persona tiene derecho a tener sus propias opiniones, valores, deseos y necesidades diferentes a las nuestras.  Pero para algunos es muy difícil enfrentarse a este tipo de situaciones, ya que carecen de recursos para solucionarlas de un modo constructivo.

¿Pero hay un modo constructivo de resolver conflictos?

Podemos plantear la resolución del conflicto desde tres posturas diferentes o actitudes diferentes:

  1. Ganar-Perder: Una parte siente que gana, mientras que la otra siente que pierde.
  2. Perder-Perder: Las dos partes ceden algo, luego las dos sienten que pierden.
  3. Ganar-Ganar: Las dos partes sienten que ganan algo.

1.- Ganar-Perder: Con esta postura partimos de la premisa de que uno tiene que ganar y el otro tiene que perder. La discusión o el conflicto se plantean como una lucha o una pelea en el que las dos partes buscan ganar. Luego una de las dos partes se sentirá victoriosa por haber ganado y la otra se sentirá mal por haber perdido. Además, esta forma de resolución del conflicto impedirá encontrar una posible solución más creativa al problema, ya que cada una de las partes defiende su postura de un modo inflexible.

2.- Perder-Perder: En esta postura se negocia de modo que cada uno cede algo por su parte para llegar a un acuerdo. Ambas partes sufrirán algún tipo de pérdida. Este tipo de resolución suele usarse cuando los objetivos o intereses de las personas en conflicto son mutuamente excluyentes, por lo que no pueden hallarse soluciones gano-ganas.

3.- Gano-Ganas: En esta actitud intentamos buscar soluciones con las que todos los implicados salen ganando, por lo que todas las partes sentirán bien y mantendrán su autoestima.

La mayoría de las veces, podemos encontrar soluciones en las que todas las partes puedan lograr lo que les interesa, al menos parcialmente. Esto requiere buena voluntad, compromiso y creatividad para encontrar la solución satisfactoria que se ajuste a las necesidades y deseos de ambas las partes.

La dificultad de adoptar esta actitud para muchas personas, consiste en que han sido educadas de forma competitiva, es decir, ven a los demás como competidores, y a la hora de resolver cualquier diferencia, tienden a considerarlos como adversarios.

Pero en la mayoría de las relaciones sociales como las amistades, el trabajo en equipo, o las relaciones con la familia  es más adecuada la cooperación. Una relación colaborativa se basa en la creencia de que el éxito de uno no tiene porque suponer el fracaso del otro, y que no es necesario que uno pierda para que otro gane.

Este modo cooperativo de abordar los conflictos puede ayudar a algunas personas a abandonar la posición de lucha considerando al otro como adversario, por una postura de cooperación y colaboración, que facilita la búsqueda de soluciones y la satisfacción de ambas partes con la resolución del problema.

 

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